Recuperar la esencia

“Ridículo”, la palabra más leída en el día de hoy. “Se veía venir”, la frase más escuchada en la noche de ayer. El Barcelona fue eliminado de la Champions tras el 4-1 de la ida. Goleada totalmente inmerecida dicho sea de paso. La Roma ayer fue netamente superior, el problema es que en el Camp Nou también. Hace una semana ocurrió algo muy extraño, por lo menos para mí. Volví jodido a casa. Ni el resultado, ni el pie y medio en semifinales de Champions, fueron suficientes para calmar mi dolor. Fue la primera vez que me dio vergüenza cómo ganó el Barca, la primera vez que vi un equipo resultadista.

No sé si me preocupa más que no juguemos a nada, o que el entrenador diga que se ha jugado bien. Anoche, Valverde en rueda de prensa soltó que el equipo había empezado bien el partido. Dzeko marcó el primer gol en el 6′. Antes, en la previa, Ernesto fue el único que confiaba en la remontada romana, en el ridículo de su equipo, y no le faltaba razón. El conjunto culé lleva jugando con fuego toda la temporada, Paulinho en Getafe, Suárez en el Metropolitano, Alba en Mestalla, la remontada en Copa ante el Espanyol, la victoria agónica en casa ante el Alavés, el empate en Las Palmas, la casi derrota en Sevilla. Son muchas veces que el Barca, sin merecerlo, ha sacado sus partidos adelante. El Barca se volvió resultadista.

El equipo blaugrana no ha jugado un partido bueno en todo el año, y lo que es peor, ha perdido toda la esencia que le caracterizaba. Valverde, gracias a unos resultados que acompañaban, ha mantenido al seguidor culé y a la Directiva tranquilos. Una Directiva más preocupada por la deriva secesionista de Cataluña que por el propio club, una Directiva más pendiente del 17’14” que de anteponerse al problema, un problema de muy fácil solución.

El Barca ganará la Liga y puede ganar la Copa del Rey, pero lo que no puede dejar es de ganarse el respeto de sus seguidores. Ni la política, ni los resultados, el verdadero aficionado culé lo que pide es mantener la esencia que dejó Johan Cruyff, mantener una idea de fútbol basada en el balón, en la posesión. Todo lo que faltó ayer. Un equipo roto, un centro del campo inexistente, un entrenador sin recursos que no supo parar lo que se le venía encima. Se puede ser resultadista, pero resultadista y perdedor… Cada uno de los aficionados culés veía que el equipo necesitaba piernas frescas, que el doble lateral Semedo-Sergi no aguantaba a Kolarov, que Dzeko se movía como pez en el agua entre centrales y centrocampistas, que éramos incapaces de salir con el balón jugado, que lo importante ayer no era mantener el resultado. Valverde se pasó de resultadista.

Lo que toca ahora es justamente lo que faltó anoche: cambios. Cambio de entrenador, cambio de Directiva y, sobre todo, cambio de mentalidad por parte de todos, preocuparse más por el club en definitiva. Dejarse de globos amarillos y de pancartas, recuperar la esencia.

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Camino al Metropolitano

Bufanda en mano me dispongo a empezar el camino al Metropolitano. Son las 17:30h de una soleada tarde del 27 de septiembre de 2017. Dos trasbordos y más de veinte paradas me separan del primer partido europeo en el recién estrenado feudo colchonero. Nervios. Acostumbrado a aparcar a cinco minutos del Calderón, se hace pesado el largo trayecto. Hoy se estrena el Atleti en Champions, hoy me estreno yo en el Wanda. Sí, en el Wanda. Que no nos horrorize llamarlo así, que lo llamen así. El Atleti está por encima del nombre de su estadio, y de su escudo. 

Ya estoy llegando al primer trasbordo. Primeras seis paradas superadas. No voy en Metro por gusto, el coche y yo somos uña y carne, Atleti y Cholo, pero parece ser que ir en coche es como ver un partido de criquet. Interminable. Tres mil plazas para más de sesenta mil butacas. Insuficiente. Lo mejor, el transporte público, hasta los jugadores han salido concienciando al abonado. Habrá que hacerles caso, entiendo que ellos ya lo habrán probado.

Partido con morbo el de esta noche. Costa, Morata, la vuelta de Courtois, Filipe contra sus ex compañeros. Mucho en juego. Con el de Lagarto en la grada, algunas casas de apuestas ofrecían una buena cuota si el brasileño vestía la camiseta del Atleti. Esa camiseta que tanto enseñó a Conte y a los seguidores ‘blues’ este verano. Costa, lo que necesita el Atleti. Infinatemente con menos calidad que Gameiro y Vietto, les comerá la tostada con coraje y pasión. Los colchoneros se van más contentos a casa con un derroche de fuerza de Diego que con un ‘hattrick’ de Kevin. Costa refleja a la perfección el espíritu atlético. Ganas ya del nuevo año.

Segundo trasbordo, siete paradas menos. Estamos a 10 paradas del ansiado destino. Son las 18:15h y las ganas de ver los 50 tornos se incrementan con el paso de los minutos. Saúl, otro nombre propio del partido. Hoy sale a la luz una entrevista donde cuenta lo mal que lo pasó tras su choque en Leverkusen. Dolores, catéteres, y sufrimiento pasado, que le hicieron valorar quitarse el riñón para poder volver al campo lo antes posible. Tan inconsciente como maravilloso. Así se gana un jugador a su afición. Suerte que el ‘Mono’ hizo de “Campanilla” y convenció a Saúl de seguir los plazos de recuperación. ‘Mono’, te debe una. 



O-di-sea. “Sea”. A duras penas he podido escribir. Estadio Metropolitano. Huele a nuevo. Tras salir de un abarrotado vagón el clima de espectación aumenta. Ya se escuchan gritos animando al Atleti. Son las 19:00h. Quedan casi dos horas para que eche a rodar el balón. Me da tiempo a hacer alguna foto. El ‘skyline’ desde aquí es espectacular. Precioso atardecer. La bandera ondea, la gente pasea. Aguilera, Adelardo, Don Luis, un “asqueroso” Hugo Sánchez. Coraje y Corazón. Esto ya empieza. Atleti campeón.

Gracias Ocean Flower Island

Paulinho se va a convertir en el mejor fichaje del Barça. Pero, ¿quién es Paulinho?, ¿qué hacía en China? y ¿qué hace en el Barça?

Primera aventura europea fallida

José Paulo Bezerra Maciel Júnior empezó su carrera en el Pão de Açucar brasileño, tampoco es que consiguiera encandilar a la élite del país. En el FC Vilnius inició su andadura por el fútbol europeo. No sé el potencial del equipo de la capital lituana, pero Paulinho no pudo evitar el descenso a segunda división. Su siguiente parada Polonia. Tras una temporada tan complicada como el nombre del club, el brasileño tuvo que volver a su club natal. 

5 temporadas en Brasil

Ya de vuelta, una buena temporada en el equipo dulce le permitió debutar en la serie B con el Bragantino. Allí consiguió convencer a uno de los grandes de Brasil y terminó fichando por el Corinthians. Durante las tres temporadas, ya en la serie A, jugó 86 partidos y marcó 20 goles, dejando una buena media goleadora. Además, llegó a ganar el Mundial de Clubes al Chelsea en el invierno de 2012.

Segunda aventura europea

Puede que esa final intercontinental sirviera para que el Tottenham se fijara en el centrocampista brasileño. Tras 17 millones de libras y un largo viaje, recaló en la capital inglesa. Con más pena que gloria y tras dos temporadas donde no consiguió convencer, Paulinho comenzó su camino a Barcelona.

A Barcelona pasando por Guangzhou

Luiz Felipe Scolari fue clave en la contratación por el club de Guangzhou, Guangzhou Evergrande (recordad el apelido). Dos buenas temporadas en la “competitiva” liga china, llevaron a los ojeadores de Can Barça a fijarse en el brasileño. O no.

Ocean Flower Island

Bartomeu, socio y consejero delegado de ADELTE, empresa constructora, competencia de ACS (Florentino Pérez), consiguió ganar el concurso de un proyecto para construir un archipiélago artificial para turismo de lujo. Este proyecto, ideado por Evergrande Group, es el verdadero motivo por el que Paulinho esté en Barcelona.

Nadie se cree que el Barça fichara al brasileño por su potencial. La directiva culé ha tenido suerte de que el centrocampista carioca, por ahora, haya salido rentable. Pero por favor, que el “boom Paulinho” no esconda las carencias de una directiva nefasta en la gestión del club y poco transparente en las contrataciones. ¡Doraemon mete a Nobita en el bolsillo y cierra con cremallera!

La elegancia de una marcha

Neymar es un grande y siempre será recordado en can Barça. Me pongo malo cada vez que veo panfletos de “Neymar traidor”, o algún grito de “Ney es el nuevo Figo”. Vergonya. Vamos a empezar a reconocer al brasileño la elegancia con la que se ha marchado. Podría haber dado una entrevista dejándose querer por otros equipos, podría haber dicho sin previo aviso lo bonito que sería jugar en otra liga o incluso deseado jugar en el eterno rival. Pero no lo hizo.

Se podrán entender o no las razones que ha dado Ney sobre su marcha. Igual que los equipos (y la vida en general) los jugadores tienen ciclos. Unos aguantan, otros se van en busca de dinero y otros en busca de desafíos. Al brasileño le llama liderar un equipo, con los bolsillos llenos. Neymar se ha dado cuenta de que el número 1 del Barça es inalcanzable. Ney podría haber sido más que un crack en la historia azulgrana, podría haberse convertido en una leyenda como Kubala, Cruyff o el futuro Messi. Pero ni el húngaro, ni el holandés, ni el argentino coincidieron en la misma época. Unos dirán que se ha rendido, yo que lo ha aceptado. Vamos a empezar a reconocer al brasileño la elegancia con la que se ha marchado. Podría haber pedido más protagonismo, podría haber enrarecido el vestuario, podría haber pedido su traspaso y forzar al Barça a venderlo a la baja. Pero no lo hizo.

Yo no sé las razones por las que Ney ha decidido cambiar el Barça por el PSG, pero me las puedo imaginar:

  • Dinero: estos catarís tienen pasta para la claúsula, para su sueldo, para impuestos e incluso para futuras multas.
  • Liderazgo: Ney se va a convertir en el referente de su equipo, el PSG jugará para él.
  • Balón de Oro: el brasileño sabe que con Messi en su equipo lo tiene complicado.
  • Desafío: Ney ya lo ha ganado todo con el Barça, siendo realmente importante en la conquista de cada título.
  • Amigos: el clan brasileño del Barça ha desaparecido y Ney en París tiene unos cuantos. ¡Alves la que nos has liado!

También es importante mencionar un comentario que ha dejado Neymar en su despedida: “Y por segunda vez en mi vida le llevaré la contraria a mi papa. Se puede pensar que Neymar Santos Sr. ha intentado que su hijo se quedará en el Camp Nou por ser lo mejor para él. Eso espero, y que no fuera para recibir los casi 30M que se hubiera embolsado de haber cumplido su contrato culé. ¡Qué mal pensado soy! También espero que la primera vez que le llevó la contraria fuera cuando decidió tomar ese chicle de fresa en lugar del de sandía, y no cuando eligió el Barça en vez del Madrid. Yo prefiero quedarme con esto: “El Barcelona ha sido más que un desafío, ha sido mi sueño de niño. Jugaba con aquellos cracks en el video juego“. Y con esto: “Tuve el honor de actuar con el mayor atleta que he visto en mi vida y estoy seguro que no veré a otro mejor, Leo Messi se convirtió en mi compañero, amigo dentro y fuera del terreno de juego. Orgulloso de jugar contigo. Te amo!

Quedémonos con los grandes momentos que nos ha regalado el carioca. Ney no se merece que nos olvidemos de sus regates, de sus fintas, de esa falta que nos dio la remontada más épica de la historia culé, de cómo se echó el equipo a la espalda cuando más lo necesitaba. Démosle las gracias. Gracias por haber elegido el Barça cuando te quiso el Madrid, gracias por  haber entendido tu papel y gracias por haber pertenecido al mejor tridente de la historia del Barça. Vamos a empezar a reconocer al brasileño la elegancia con la que se ha marchado. Podría haberse ido al Madrid, podría haber perdido la forma y pasarse un año sabático, podría haber desestabilizado el vestuario. Pero no lo hizo.

 

 

Operación salidón

Hacía mucho que no escribía

    No encontraba inspiración

    Tuvo que ser la imagen del día

    Tremenda desilusión

    Hoy operación salida

    Atascos y precaución

    • ¿Has cogido la comida?

    Abróchate el cinturón

    • Es que he engordado un poco

    Estás como un cebón

    • Tampoco te vuelvas loco

    Pareces un salchichón

    • Muy rico el bocadillo

    Cómo zampas grandullón

    • Es que estoy de vacaciones

    Pensaba, tu condición

    • Este año ha sido duro

    No lo parece campeón

    • ¿Insinúas falta de forma?

    Peor que un boquerón

    • ¡Qué calor hace macho!

    Sudas como un jamón

    • Uy que hambre chacho

    Suelta el salchichón

    • Cómo mola Barcelona

    Te han tratado bien, qué no?

    • Pero no he jugado mucho

    Corrido tampoco mamón

    • Ya me estás cansando

    Será la primera vez

    • Puede que me haya dejado

    Me sorprende tu madurez

    • Bueno ¿ahora dónde vamos?

    Pues a China o Japón

    • Allí no se corre mucho

    Menudo gorrón

    Decidme qué se siente…

    Hoy cedo mi espacio a un gran atlético y mejor amigo. Gracias Guille:

    “Fueron mejores, a qué negarlo.

    No somos de esa clase. De los que encuentran la comodidad en la negación de la realidad, en acolchar la crudeza de ésta para que los golpes parezcan caricias. Qué infantilidad. Fueron mejores. El Real Madrid nos arrolló ayer. Sin paliativos.

    Como siempre, el momento de la noche queda a gusto del “consumidor”. Y la palabra no es aleatoria porque sin duda en eso se ha convertido este espectáculo otrora maravilloso llamado fútbol. En un negocio muy bien montando. Algunos desempeñan en el tinglado el imprescindible papel de corifeos. De intérpretes de sentimientos ajenos. Y formulan preguntas, como si la mera formulación de las mismas no entrañara la constatación palmaria de no haber entendido absolutamente nada. En esa noche, dura, dura sin matices para los 4.000 que allí estuvimos y los cientos de miles que nunca han dejado de estar, algunos elegirán como momento cumbre el primero. O el segundo, firmado también por ese chico portentoso. O el tercero, misma autoría, mismo mérito. Hat- trick, todos los focos. Sería entendible elegir ese momento. O el “puto indio el que no bote”, que no es una incitación a la violencia sino a la concordia entre cotitulares de vecindad civil, esencia última del fútbol. Qué quieren que les diga, sería más que entendible rescatar de entre todos los momentos, algunos de los citados como estelares en la noche del 2 de mayo de 2017. Pero uno, que es algo raro, vio a su alrededor a gente esforzada, que sigue recibiendo bofetadas secas en el rostro de tanto en tanto, algunas lágrimas reprimidas y mucho orgullo. Una pasión difícil de explicar para los cánones objetivos del fútbol. De este fútbol, convertido en drogodependencia del éxito. Del ganar, ganar siempre. Ganar y estar porque uno gana, porque por encima de cualquier otra consideración, hay que ganar. El apoyo se sustenta en la victoria, en arrollar al rival. He ahí la clave de la adhesión. Las prestaciones mutuas: si ganas, te apoyo; cómo no te voy a querer si no paras de ganar… Y en esas, me dio por pensar en la pancarta, tifo, proclama, llámenlo como quieran. Decidme qué se siente. Lisboa- Milán. “Están locos” se escuchaba, entre risas. ¿Otra vez? ¿Una tercera? ¿Es qué no os cansáis? Sí, ahora que lo pienso, es normal. La pregunta. Es la formulación de una realidad. De un todo. De un bloque de cemento armado que conforma la distancia. Sideral. El cruce de caminos. Una pregunta que plasma mejor que nada una realidad. Un interrogante que delimita un perímetro. El por qué estamos aquí, a este lado, y nunca nos verán cruzar.

    ¿Qué se siente?

    Se siente realidad, porque este lugar, esta casa… es como la vida misma. Cada vez que te caes, te duele. Cada vez que te hieren, te lastimas. Sin pretextos. Sin travestir el dolor. Sin edulcorarlo con una máscara artificial confeccionada a medida para vivir en la artificial y esponjosa droga del éxito obligatorio. De la victoria como leitmotiv para aquellos que necesitan esconderse tras una ficción creada para no enfrenarse con su fracaso diario. Cada vez que te caes, sobre todo, te levantas.

    Se siente dolor y orgullo. Se siente alegría inmensa de ser conscientes, plenamente conscientes, que el hilo invisible que nos une no quebrará por más que lo intenten.

    Se siente pertenencia y amor, y no se esconde por la terrible moda de reprimir los sentimientos en un mundo de megalomanía y “uhhs” estruendosos de los que cifran su dicha en la petulancia insoportable.

    Se siente melancolía por aquellos que siguen formulando preguntas como arma definitiva para avasallarte, ignorando que el propio desconocimiento de la respuesta es la peor de las derrotas.

    ¿Qué se siente? Se siente amor infinito por un club de fútbol que nació el 26 de abril de 1903 cimentado en los valores opuestos, diametralmente opuestos, a los del otro equipo de Madrid.

    Se siente. Sí, se siente de veras que a estas alturas aún no lo hayáis entendido.”

    El Barça cierra el círculo

    El Barça sigue cerrando el círculo. Aunque la mente del equipo sigue centrada en el doblete, el club sigue buscando técnico para el curso que viene. Tras romper las negociaciones durante la tarde de ayer con Salvador González ‘Voro’, la directiva azulgrana maneja otros cuatro nombres para sustituir a Luis Enrique: Tony Adams, Jorge Sampaoli, ‘Toto’ Berizzo y “Suena” Míchel. 

    Las negociaciones están previstas en ese orden durante las próximas semanas. Si más de uno aceptara las condiciones que exige la directiva, se abrirá una votación en la web del club. Dicha votación será solo para socios (no “forococheros”). Si por el contrario, ninguno de ellos cumpliera las expectativas del club, el Barça maneja otro nombre de cara a la próxima temporada: ‘el que quite la Champions al Madrid’.